jueves, 14 de julio de 2011

Una nueva forma de "hacer" y "consumir" política

En el último tiempo se esta dando una nueva manera de hacer política y comprar votos, se trata de nuevos partidos políticos, que "innovaron" una política tradicional pero no por ello para mejor. Esta nueva política se ve reflejada en las publicidades de estos nuevos partidos, por ejemplo el caso de Mauricio Macri con el pro, vende a la gente un partido para que lo consuma, así como se consume la compra de un mueble o algún artículo necesario para cada uno, así vende este político, con mensajes cortos de la misma manera que se venden artículos en el mercado. Cabe preguntarse si esta nueva manera de hacer política es buena o mala, y si alimenta o no a la ignorancia o a la falta de voluntad de la gente de informarse. Se trata de una forma "fácil y sencilla" de consumir políticamente por parte del electorado, y de una forma de apuntar a la mayor cantidad de votos posibles por parte del nuevo partido. No importa tanto las ideas ni los medios para llegar a un objetivo sino la forma en que se vende. En esto también juega la psicología de la gente, poco sé de psicología no soy especialista ni mucho menos, pero el sentido común me da la pauta de que sus publicidades no son por nada y están dirigidas a un público especial, tal como el electorado de la gente mayor, la cual ve a Macri como ese nieto ideal que tanto anhela y que tanto lo cuida, y también para la gente jóven como ese padre protector que te dice, venimos bien, y te da la mano. Me iría de nuevo a la pregunta que hice anteriormente, ¿esto ayuda de verdad a la política, a la democracia, y a la autonomía de la gente o lo afecta directamente? Por ahora todo me lleva a concluír que esto es un daño a la democracia y puede llegar a ser irreparable el día que nos quedemos sin ella.


martes, 12 de julio de 2011

"La mitad" Fito Paez y una polémica desatada


En el día de hoy una nota salió en el diario "página 12" por donde Fito Paez un cantautor rosarino mostró su descontento hacia la decisión de la gente. Una nota muy jugosa y tristemente cierta y verídica.

Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.

Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.

Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.

No quiero eufemismos.

Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.

* Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



lunes, 11 de julio de 2011

Un repaso de las elecciones porteñas y unos conceptos a tener en cuenta




Conmovido en el día de ayer (10/07/2011), que seguramente será un día que tenga siempre presente a nivel político, que como bien dicen muchos va a ser un día histórico, un día donde se mostró una capital con un grado de ignorancia o de bronca consagrada por la hegemonía de un periodismo salvaje, donde la unipolaridad de un partido donde poco mostró y poco vendió contenido político, pero sí en mucho volumen una imagen, y un eslogan al nivel de una empresa, donde es normal escuchar una frase en una publicidad para motivar a consumir el articulo ofrecido, así paso esta elección, pero algo raro, algo que difícilmente pueda ser olvidado, un eslogan donde se invitaba a la gente a su ciudad, vaya paradoja, tal como si el día de mañana un desconocido habrá la puerta de su casa y le diga vos sos bienvenido, ¿hacia donde apunta eso? Fue apuntado hacia la ignorancia de la gente, hacia el punto donde esa ignorancia y esa desinformación pueda consumir tal propuesta. En su discurso político, no se refería a temas de política, sino al contento de la gente hacia votar, o a cosas alegres tal como es el caso de sus publicidades que inundaron nuestra ciudad con una cara que tenia una risa de par en par al igual que a la gente que le daba las manos, mostrándolas felices. Y otro eslogan también compro muchísimos votos, y decía: "Juntos venimos bien"... si, precisamente eso y nada más que eso, "juntos venimos bien", sin mostrar algo que hayan hecho, que se haya construido o en algo que nuestra capital haya crecido, claramente una muestra de título sin contenido político alguno, totalmente vacío. Pero claro, esto es democracia,una democracia golpeada, que no puede cumplir su primer objetivo que es el de elegir lo mejor posible y esto es debido a la falta de información y acceso a la gente o tal vez al desinterés que cada uno tiene a la política. En la antigua Grecia la política la ejercían los "elitistas" los libres, no esclavos, no mujeres y mayores, y que tenían que tener un nivel de reputación, era fundamental el debate de ideas y de propuesta para mejorar, en esta elección los debates brillaron por su ausencia, las ideas del partido ganador no las sabe ni la persona quien las voto, y creo que tampoco las sabe el mismo partido, y el grado de desinterés y de desinformación en la gente crece y crece y el resultado es este, un partido hegemonico por mayoría que no muestra signos de ningún crecimiento ni mucho menos, solo una frontera de más y más corrupción y segregación de nuestra capital.
Siguiendo el tema anterior, sigo buscando motivos o causas por las cuales paso lo que paso, no es una derrota al Kirchnerismo ni mucho menos me preocupo por eso, creo que es una derrota hacia el ciudadano mismo, que no se informa, es una derrota a la democracia, es una derrota a la capital que tanto amamos y tantas cosas tiene para ser rica. Lamentablemente, desde esta gestión de Macri, que los niveles de sociabilidad son bajísimos, los niveles de corrupción crecen, las escuelas carecen de recursos, los hospitales también, no se invierte, tal es el caso que un tomógrafo en el Tornú esta siendo esperado de hace meses y nadie se hace cargo. Mi pregunta es: ¿A donde queremos llegar con este "voto bronca" o con este "voto lo mejor posible", es de verdad lo mejor posible o es un discurso sin un contenido firme?